Fascitis plantar: ¿Qué es y cómo debemos tratarlo?

La fascia plantar es el tejido conjuntivo que va desde el talón del pie hasta la zona de los metatarsos, es la continuación de la musculatura de los gemelos y del sóleo. La inflamación de esta estructura es lo que conocemos como fascitis plantar.

Aunque habitualmente utilizamos el término fascitis plantar, no siempre existe únicamente un proceso inflamatorio. Especialmente cuando el problema se mantiene durante mucho tiempo, también pueden aparecer cambios relacionados con la sobrecarga del tejido.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es una inflamación que cursa en la planta del pie, en la aponeurosis plantar, que es un tejido conectivo que va desde el calcáneo hasta la región metatarsal.

El pie, como estructura compleja, tiene una doble función, que se basa en la necesidad de disponer de una estructura flexible (fascia plantar), capaz de amortiguar el peso del cuerpo, así como adaptarse a las irregularidades del terreno, pero capaz de transformarse de manera precisa en una estructura rígida para optimizar la impulsión del cuerpo durante la marcha o la carrera.

La integridad y eficiencia mecánica del arco longitudinal del pie está garantizada principalmente por cuatro sistemas:

  • La estructura ósea y capsulo-ligamentosa del pie, dando estabilidad.
  • La fascia plantar, que actúa como una estructura flexible.
  • La musculatura intrínseca del pie.
  • El músculo tibial posterior por su inserción en el hueso navicular, actúa como elevador del arco plantar.

Por este motivo, cuando aparece dolor en la fascia plantar no siempre debemos centrarnos únicamente en el punto donde duele. También puede ser necesario valorar la movilidad del tobillo, la fuerza del pie y de la pierna, la actividad física, las cargas habituales y la forma en la que camina o corre el paciente.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta de la fascitis plantar no siempre es clara, pero se sabe que la inflamación de la fascia plantar ocurre cuando esta se somete a una tensión excesiva. Esta sobrecarga puede deberse a diversos factores que afectan la mecánica del pie o el estilo de vida. A continuación, te mencionamos los factores de riesgo más comunes:

1. Disminución de la movilidad en flexión del tobillo

Una baja flexibilidad en el tobillo, especialmente en el tendón de Aquiles, aumenta la tensión sobre la fascia plantar. Esto puede hacer que la fascia se sobrecargue con mayor facilidad, ya que el pie no puede moverse de manera óptima durante actividades como caminar o correr.

Por este motivo, durante una valoración puede ser importante comprobar la movilidad del tobillo y el funcionamiento de la musculatura de gemelos y sóleo.

2. Índice de masa corporal elevado

Las personas con sobrepeso u obesidad tienen una mayor probabilidad de desarrollar fascitis plantar debido al exceso de presión que el peso corporal genera sobre la fascia plantar. Este factor es aún más relevante en personas sedentarias, que no realizan actividades físicas para equilibrar la carga en el pie.

Sin embargo, este es solo uno de los diferentes factores que pueden intervenir y debe valorarse conjuntamente con la actividad física, la fuerza y las características de cada persona.

3. Correr con regularidad

El correr, especialmente en superficies duras o al realizarlo en exceso sin un adecuado entrenamiento o técnica, implica mucha tensión en la fascia plantar. Esto es aún más problemático en personas que aumentan repentinamente la intensidad o la duración de su actividad física, ya que el riesgo de sobrecarga puede aumentar especialmente cuando incrementamos de forma brusca la distancia, la frecuencia, la intensidad o el desnivel sin permitir que los tejidos se adapten progresivamente.

4. Actividades laborales que impliquen carga de peso

Las profesiones en las que se requiere estar de pie durante largos períodos de tiempo o levantar cargas pesadas, como en trabajos de construcción o en fábricas, aumentan el riesgo de desarrollar fascitis plantar. La constante presión en la planta del pie puede irritar la fascia y desencadenar la inflamación.

Esto no significa que permanecer de pie vaya a provocar necesariamente una fascitis plantar, pero puede convertirse en un factor relevante cuando se combina con otros elementos.

5. Pie plano y/o pronado

El pie plano (cuando el arco del pie está aplanado) y el pie pronado (cuando el pie se inclina hacia adentro al caminar) afectan la distribución del peso sobre el pie. Esto puede generar una carga extra sobre la fascia plantar, predisponiendo a las personas a sufrir de esta afección.

6. Falta de fuerza en la musculatura de la pierna

Una musculatura débil en la pierna, especialmente en los músculos de la pantorrilla, puede causar un desequilibrio en la distribución del peso y aumentar la presión sobre la fascia plantar. La falta de fuerza también puede afectar la capacidad del pie para absorber adecuadamente los impactos al caminar o correr.

7. Cambios de calzado

El calzado puede influir en la forma en la que el pie recibe y distribuye las cargas. Cambiar de forma brusca a un zapato con unas características muy diferente a las habituales puede exigir una adaptación mayor de la fascia plantar.

También puede aumentar la sobrecarga utilizar calzado muy desgastado o poco adecuado para la actividad que realizamos.

¿Dónde duele la fascitis plantar?

Los síntomas de la fascitis plantar pueden ser varios, aunque el más habitual es un dolor agudo en la zona interna del pie.

La clínica es dolor en la planta del pie y en la parte inferior del talón, suele ser más intenso en los primeros pasos de la mañana o después de un período de inactividad física o reposo, aumenta con la bipedestación prolongada o con actividades que requieren cargar pesos.

En la exploración física, el paciente nota dolor cuando se palpa en la región inferior del talón, la región anteromedial del calcáneo y/o a lo largo de la fascia plantar. El dolor se incrementa con la dorsiflexión forzada del pie y de los dedos, con la extensión de la rodilla al tensar la aponeurosis plantar y al caminar sobre las puntas de los dedos.

Principales síntomas de la fascitis plantar

Habitualmente, la fascitis plantar, presenta un patrón bastante característico y la intensidad del dolor puede variar considerablemente entre pacientes:

  • Dolor en la parte inferior o interna del talón.
  • Mayor dolor durante los primeros pasos al levantarse por la mañana.
  • Molestias al empezar a caminar después de haber estado sentado o en reposo.
  • Dolor que puede disminuir inicialmente al empezar a moverse y volver a aumentar después de caminar o permanecer mucho tiempo de pie.
  • Sensibilidad al presionar determinadas zonas próximas a la inserción de la fascia en el talón.
  • Molestias al estirar la planta del pie o llevar los dedos hacia arriba.
fascitis plantar sobrecarga talón

¿Cómo se diagnostica la fascitis plantar?

El diagnóstico de la fascitis plantar generalmente se realiza a través de un examen físico en el que se observa dolor en la parte inferior del pie y en la zona de la fascia plantar. Aquí estudiamos principalmente los síntomas, cuándo aparece el dolor, qué actividades realiza la persona y qé situaciones aumentan o disminuyen las molestias.

Durante la exploración se pueden analizar diferentes aspectos:

  • La localización del dolor.
  • La movilidad del pie y del tobillo.
  • La fuerza de la musculatura del pie y de la pierna.
  • La tolerancia a la carga.
  • La forma de caminar o realizar determinados movimientos.
  • Los cambios recientes en deporte, trabajo o actividad física.

En algunos casos, sobre todo cuando existen dudas o es necesarios descartar otras causas de dolor, se pueden hacer radiografías o ecografías para asegurarse de que no haya otras afecciones, como el espolón calcáneo, que a menudo se asocia con esta patología.

  • Espolón calcáneo: es una calcificación en la inserción de la fascia a nivel del calcáneo, como un garfio. Lo que duele no es el espolón, sino la inflamación de la fascia. Se diagnostica mediante radiografía o ecografía.
  • Disfunción neural: los tests neurales explorados son negativos. Relacionado con alguna radiculopatía de la columna lumbar, por ejemplo, un bloqueo a nivel de lumbares bajas.

Fascitis plantar: Tratamiento

Para el tratamiento de la fascitis plantar hay múltiples técnicas que los fisioterapeutas podemos aplicar. La clave no es únicamente actuar sobre la zona dolorida, sino analizar qué factores pueden estar provocando o manteniendo la sobrecarga.

En Fisiob, dividimos los tratamientos en tratamiento activo, el cual el paciente puede realizar en su propio domicilio para gestionar la sintomatología, y tratamiento pasivo, aplicado por parte de un equipo de fisioterapeutas especializados.

Tratamiento activo de la fascitis plantar

El tratamiento activo tiene un papel importante porque permite mejorar progresivamente la capacidad del pie y de la pierna para soportar carga.

Entre las estrategias que pueden utilizarse encontramos:

  • En fases agudas, se ha demostrado que la crioterapia es una herramienta de gran ayuda; los cilindros congelados (una botella de agua congelada, por ejemplo) son una muy buena opción. La forma de ejecutar este ejercicio es situar el pie encima del rodillo o cilindro y hacerlo rodar con una ligera presión, proporcionando así un suave criomasaje. Es recomendable aplicarlo antes y después de los ejercicios para aliviar temporalmente algunos síntomas.
  • Estiramiento de la fascia plantar y del tendón de Aquiles mediante el estiramiento del tríceps sural (gemelos y sóleo). Esto permite fortaleccer el pie y el tobillo.
  • En fase no aguda programa de ejercicios excéntricos de los gastrocnemios para estimular la creación de fibras musculares en serie y elongar el músculo. Ideal para ayudar al paciente a adaptar temporalment las actividades que generan dolor y recuperarlas de manera progresiva.

Tratamiento pasivo de la fascitis plantar

Dependiendo de la valoración, el fisioterapeuta puede utilizar distintas técnicas como complemento del ejercicio y de la adaptación de cargas:

  • Tratamiento del PGM del abductor del primer dedo mediante terapia manual o técnica invasiva (punción seca).
  • El masaje profundo, en pequeños movimientos circulares sobre el área afectada, es otra muy buena técnica que mejora la reabsorción del edema y reduce el espasmo muscular. Como fisioterapeutas podemos enseñar esta técnica la paciente para que la realice de modo autotratamiento, diariamente y durante 5-10 minutos hasta que los síntomas desaparezcan o disminuyan.
  • La aplicación de un vendaje específico para esta patología es de gran ayuda para reducir la sintomatología y distribuir mejor la carga en la planta del pie. Muchos fisioterapeutas optan por el uso de kinesiotape.

¿Es bueno andar con fascitis plantar?

Andar con fascitis plantar no debería suponer ningún problema. Sin embargo, en los casos en los que el paciente sufre mucho dolor, podemos encontrarnos con cambios en la mecánica de caminar, ya sea porque cojea o porque anda de puntillas.

Por eso, nuestras recomendaciones para andar con fascitis plantar son las siguientes:

  • Empezar poco a poco en terrenos fáciles, sin pendientes ni piedras.
  • Evitar durante las fases más dolorosas caminar durante periodos muy largos sin descanso
  • Evitar andar descalzo sobre superfícies duras, tampoco en casa.
  • Buscar un movimiento natural, sin forzar el caminar.
  • Utilizar un calzado cómodo y adecuado para la actividad.

Seguir estas indicaciones nos ayudará a evitar sobrecargas en otras partes del pie, como pueden ser los dedos o el talón.

fascitis plantar sobrecarga talón

Prevención de la fascitis plantar

Prevenir la fascitis plantar es clave para evitar que el dolor se vuelva crónico.

Aquí tienes algunos consejos útiles para reducir el riesgo de padecer esta afección:

  • Usa calzado adecuado: Asegúrate de usar zapatos con buen soporte y amortiguación. Evita las suelas blandas o el calzado sin soporte.
  • Gestiona los periodos prolongados de carga: introduce descansos o variaciones de actividad cuando sea posible si pasas muchas horas de pie.
  • Evita el sobreuso: Si practicas deportes de alto impacto, alterna con ejercicios de bajo impacto como nadar o andar en bicicleta.
  • Aumenta progresivamente la actividad: evita cambios bruscos de volumen, intensidad o frecuencia, especialmente al correr o empezar un nuevo deporte.
  • Realiza estiramientos regularmente: Estirar la musculatura posterior de la pierna, fascia plantar y los músculos posteriores de la pierna, puede ayudar a reducir la tensión, mejorar la movilidad y prevenir el dolor.
  • Mantén un peso saludable: El exceso de peso aumenta la presión sobre los pies y puede contribuir al desarrollo de la fascitis plantar.
  • Fortalece el pie y el tobillo: mejorar la capacidad muscular puede ayudar al cuerpo a tolerar mejor las cargas habituales.
  • Usa plantillas ortopédicas: Las plantillas personalizadas ayudan a distribuir mejor el peso sobre el pie y pueden aliviar el dolor.
  • Presta atención a los primeros síntomas: adaptar temporalmente una actividad puede evitar que una sobrecarga continúe aumentando.

Fascitis plantar: Ejercicios

Los ejercicios para la fascitis plantar deben seleccionarse según los síntomas, la movilidad y las necesidades de cada persona. No existe un único ejercicio adecuado, la clave esta en adaptar la sesión a cada paciente.

Los ejercicios que más recomendamos desde Fisiob son:

  • Ejercicio con rodillo: El primer ejercicio que recomendamos para la fascitis plantar tiene como objetivo relajar la zona de la fascia. Pondremos un objeto cilíndrico en el suelo y apoyaremos la planta del pie encima de él, haciendo rotar el objeto como si de un rodillo se tratara.
  • Ejercicio con banda elástica: Este ejercicio nos irá muy bien para estirar la fascia: colocamos una banda elástica en la planta del pie sujetándola por ambos extremos con las manos y tiramos de ellos provocando un movimiento de flexión. Así podremos estirar correctamente la musculatura posterior de la pierna y trabajar la movilidad del tobillo.
  • Ejercicio de toalla: El tercer ejercicio nos ayudará a fortalecer la musculatura del pie. Lo ponemos encima de una toalla y, con los dedos, la agarramos y tiramos de ella hacia nosotros. Repetimos la acción varias veces.
  • Elevación de talón y ejercicios de resistencia: Por último, estos ejercicios pueden utilizarse para mejorar progresivamente la capacidad de la musculatura de la pierna y del tobillo.

Todos estos ejercicios deben realizarse bajo supervisión de un profesional. En nuestra clínica de fisioterapia en Barcelona, concretamente en el barrio de Les Corts, contamos con un gran equipo para ayudarte.

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¿Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar?

El tiempo de recuperación puede variar considerablemente de una persona a otra. En este proceso, influyen factores como:

  • El tiempo que lleva presente el problema.
  • La intensidad de las molestias.
  • Las actividades cotidianas.
  • Las cargas deportivas.
  • La capacidad del pie para tolerar esfuerzo.
  • La respuesta al tratamiento.

Algunas personas pueden notar una mejoría progresiva en pocas semanas. En otros casos, la recuperación puede prolongarse durante varios meses. Por este motivo, más que centrarnos únicamente en una fecha, debemos valorar la evolución del dolor, la capacidad para caminar o correr y la tolerancia del pie a esfuerzos cada vez mayores.

¿Cuándo debo consultar a un profesional?

Es recomendable solicitar una valoración cuando:

  • El dolor es intenso o limita las actividades habituales.
  • Las molestias continúan empeorando.
  • El problema reaparece continuamente.
  • No existe una mejoría progresiva pese a modificar las actividades que provocan molestias.
  • Aparece hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • El dolor obliga a modificar claramente la forma de caminar.
  • Los síntomas aparecen después de un traumatismo.

Una valoración especializada permite estudiar si los síntomas son compatibles con una fascitis plantar y qué factores pueden estar relacionados con la sobrecarga.

Fisioterapia especializada: Tratar la fascitis plantar en Fisiob

En Fisiob realizamos una valoración individual para analizar los síntomas y poder llevar a cabo una valoración completa que nos ayude a determinar el procedimiento más adecuado para cada paciente.

A partir de esta valoración, planteamos un tratamiento personalizado. Este puede combinar ejercicio terapéutico, terapia manual, adaptación de cargas y otras técnicas de fisioterapia según las necesidades de cada paciente.

Nuestro solo te ayudaremos a reducir el dolor. Queremos ayudarte a recuperar progresivamente la capacidad del pie para caminar, trabajar o volver a practicar deporte con normalidad.

Preguntas frecuentes sobre la fascitis plantar

Si todavía tienes dudas sobre la fascitis plantar, a continuación resolvemos algunas de las preguntas más frecuentes sobre sus síntomas, el tratamiento, el uso de plantillas y la vuelta progresiva a la actividad física.

¿Fascitis plantar y espolón calcáneo son lo mismo?

No. Aunque pueden aparecer relacionados, la fascitis plantar y el espolón calcáneo son problemas diferentes.

El espolón calcáneo es una formación ósea que puede aparecer en el calcáneo y observarse mediante una radiografía. Sin embargo, tener un espolón no tiene que suponer sentir dolor, ya que existen personas que lo presentan sin experimentar ningún síntoma.

Por este motivo, la presencia de un espolón debe valorarse junto con los síntomas, la exploración del pie y las características de cada paciente.

¿Qué otros problemas pueden provocar dolor en el talón?

No siempre que existe un dolor localizado en el talón corresponde a una fascitis plantar. Existen otras alteraciones que pueden provocar síntomas similares: problemas nerviosos, tendinopatías, lesiones óseas u otras alteraciones musculoesqueléticas.

Algunos síntomas también pueden indicar que es necesario realizar una valoración más específica:

  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Dolor intenso durante la noche.
  • Dolor que aparece después de un traumatismo.
  • Molestias que no siguen el patrón habitual de una fascitis plantar.

Por eso, si existen dudas sobre el origen del dolor, es importante realizar una valoración profesional antes de iniciar un tratamiento.

¿Son útiles las plantillas para la fascitis plantar?

Las plantillas pueden resultar útiles en determinados pacientes para modificar o distribuir mejor las cargas que recibe el pie, pero no deberían considerarse por sí solas la solución a una fascitis plantar.

Además, no todas las personas necesitan el mismo tipo de plantilla. Su utilización debe valorarse teniendo en cuenta diferentes factores: la forma de apoyar el pie, las actividades que realiza el paciente, sus síntomas y el resto de factores detectados durante la valoración.

¿Es mejor utilizar plantillas personalizadas o prefabricadas?

Depende de las características y necesidades de cada persona. Una plantilla personalizada no tiene por qué ser necesaria en todos los casos de fascitis plantar.

Antes de decidir qué opción utilizar, es recomendable valorar ciertos aspectos: cómo funciona el pie, dónde aparecen las molestias y qué tipo de actividad realiza la persona. El objetivo es escoger la solución más adecuada para cada caso y no utilizar una plantilla únicamente por la presencia de dolor en el talón.

¿Las férulas nocturnas pueden ayudar con la fascitis plantar?

Las férulas nocturnas pueden ser una opción en determinados pacientes. Son muy recomendables especialmente cuando existe dolor persistente durante los primeros pasos de la mañana. Aun así, no son necesarias en todos los casos, por lo que su uso debe valorarse según los síntomas y la evolución de cada paciente.

La función de las férulas nocturnas es mantener el pie y la musculatura posterior de la pierna en una posición determinada mientras dormimos. Esto nos ayudará a evitar que estas estructuras permanezcan completamente relajadas durante muchas horas.

¿Se puede correr con fascitis plantar?

Depende de la intensidad del dolor y, sobre todo, de cómo responde el pie durante y después del entrenamiento.

Si correr provoca un dolor importante, modifica la técnica de carrera o hace que las molestias aumenten claramente después del ejercicio, puede ser recomendable reducir temporalmente el volumen de entrenamiento.

En algunos casos también puede ser útil sustituir parte de las sesiones por actividades de menor impacto mientras se recupera progresivamente la capacidad del pie para soportar carga.

¿Cómo volver a correr después de una fascitis plantar?

La vuelta al running debe realizarse de forma progresiva. Antes de recuperar el volumen habitual de entrenamiento, es importante que el pie tolere correctamente las actividades cotidianas y cargas cada vez mayores.

Durante este proceso se pueden revisar aspectos como:

  • El kilometraje semanal.
  • La intensidad de los entrenamientos.
  • Los desniveles.
  • La superficie sobre la que corremos.
  • Los cambios recientes de calzado.
  • La respuesta del pie después de cada sesión

La progresión debe adaptarse a cada corredor y a la evolución de sus síntomas, evitando aumentar varias variables del entrenamiento al mismo tiempo.

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About the Author: Paula Cera

Fisioterapeuta y osteópata especializada en disfunciones de la columna vertebral (cervical, dorsal y lumbar) y problemas músculo-esqueléticos, disfunciones viscerales (estreñimiento, alteraciones digestivas…) dolores de cabeza, bruxismo…