Pubalgia deportiva: síntomas, causas y tratamiento
El dolor en la zona de la ingle o alrededor del pubis es relativamente frecuente entre personas que practican deporte. Los deportistas más afectados son aquellos que practican actividades que incluyen carreras, cambios de dirección o movimientos explosivos.
A esta dolencia se le llama pubalgia deportiva. Sin embargo, no siempre tiene un único origen. Diferentes músculos, tendones, articulaciones y estructuras de la región inguinal pueden estar implicados.
En este artículo veremos cómo identificar dónde aparece el dolor, qué movimientos lo provocan y cómo va evolucionando. Estos aspectos son fundamentales para establecer el tratamiento adecuado.
¿Qué es la pubalgia deportiva?
La pubalgia deportiva hace referencia habitualmente al dolor localizado en la región del pubis, la ingle o zonas próximas, especialmente cuando aparece asociado a la práctica deportiva.
Desde un punto de vista clínico, conviene tener en cuenta que el término pubalgia es bastante amplio. El consenso internacional de Doha sobre dolor inguinal en deportistas propone clasificar estos problemas según la estructura principalmente relacionada con los síntomas:
- Dolor relacionado con los aductores.
- Dolor relacionado con el iliopsoas.
- Dolor relacionado con la región inguinal.
- Dolor relacionado con la zona púbica.
- Dolor relacionado con la articulación de la cadera.
- Otras causas de dolor inguinal.
Esta clasificación ayuda a entender por qué dos deportistas, con lo que popularmente denominamos pubalgia deportiva, pueden necesitar tratamientos diferentes.
Síntomas habituales de la pubalgia deportiva
Los síntomas de la pubalgia deportiva pueden variar según las estructuras implicadas y la evolución de la lesión. Entre los más frecuentes encontramos:
- Dolor en la ingle o alrededor del pubis.
- Molestias en la parte interna del muslo.
- Dolor al correr o acelerar.
- Dolor al cambiar rápidamente de dirección.
- Molestias al golpear un balón.
- Dolor al realizar determinados movimientos abdominales.
- Rigidez o pérdida de movilidad.
- Sensación de pérdida de fuerza durante determinados gestos deportivos.
Un estudio realizado por PubMed con 245 pacientes con pubalgia observó que la ingle, los aductores y la zona central del pubis eran las localizaciones de dolor más habituales. Los síntomas también aparecían frecuentemente durante cambios de dirección, golpeos, sprints y carreras prolongadas.

¿Por qué aparece la pubalgia deportiva?
La pubalgia deportiva suele ser causada por la combinación de cargas repetidas y determinados movimientos deportivos.
Actividades que requieren acelerar, frenar, girar, cambiar de dirección o golpear repetidamente provocan una exigencia física sobre la musculatura abdominal, los aductores, la cadera y las estructuras próximas al pubis.
Entre los factores que pueden favorecer la aparición de síntomas encontramos:
- Aumento rápido de la carga de entrenamiento.
- Repetición frecuente de sprints y cambios de dirección.
- Gran volumen de golpeos.
- Déficits de fuerza.
- Limitaciones de movilidad.
- Falta de control durante determinados movimientos.
- Recuperación insuficiente entre entrenamientos y partidos.
- Lesiones previas en la región inguinal o zonas relacionadas.
No significa que uno de estos factores provoque por sí solo una pubalgia. Habitualmente es necesario analizar el conjunto de cargas, síntomas, características físicas y exigencias deportivas de cada persona.
Pubalgia y fútbol: una lesión especialmente relacionada con este deporte
La pubalgia deportiva es especialmente conocida entre futbolistas porque el deporte combina muchos de los movimientos que pueden provocar síntomas en esta región: golpeos de balón, cambios rápidos de dirección, aceleraciones, frenadas y sprints.
En un estudio clínico publicado en PubMed con pacientes diagnosticados de pubalgia deportiva, el fútbol fue el deporte más frecuente: 25 de los 43 pacientes estudiados eran futbolistas.
Además, otras investigaciones realizadas específicamente en futbolistas han relacionado el dolor púbico persistente con periodos importantes de reducción del entrenamiento y de la competición, aunque los programas de rehabilitación progresiva permiten recuperar la práctica deportiva en muchos casos.
Ejemplos de futbolistas profesionales con pubalgia deportiva
Encontramos ejemplos de pacientes con pubalgia en el fútbol profesional:
- En septiembre de 2026, el jugador del Betis Antony explicó en el Diario AS que había competido la temporada anterior con una pubalgia que llegó a limitar considerablemente su actividad y que finalmente optó por un tratamiento conservador antes de recuperar la normalidad durante la pretemporada.
- Según la Cadena SER, en octubre de 2026 se informó de que Sebastián Cáceres, jugador del Celta, estaba realizando trabajo individualizado después de sufrir una pubalgia durante su concentración con la selección uruguaya.
- Karim Benzema también sufrió una pubalgia durante su etapa en el Real Madrid. En 2010, el Diario AS nos cuenta que la dolencia llegó a mantenerlo alejado de los terrenos de juego durante más de un mes y obligó al delantero a realizar trabajo específico antes de reincorporarse progresivamente a los entrenamientos con el grupo.
- Lionel Messi presentó problemas importantes en la zona del pubis en 2016. Según el Diario AS, tras disputar un partido con Argentina frente a Uruguay, el dolor aumentó y tuvo que regresar a Barcelona para someterse a nuevas valoraciones y reducir temporalmente su carga de actividad.
- También existen casos más recientes como el de Lamine Yamal, quien en noviembre de 2025 habló públicamente en el Diario AS sobre su pubalgia después de haber pasado un periodo centrado en recuperar su nivel físico y volver a competir.

Cómo se diagnostica una pubalgia deportiva
El diagnóstico comienza con una valoración clínica detallada. El fisioterapeuta o profesional sanitario necesita conocer:
- Cuándo comenzó el dolor.
- En qué zona aparece.
- Qué movimientos lo provocan.
- Si empezó de forma repentina o progresiva.
- Qué deporte practica el paciente.
- Qué volumen de entrenamiento realiza.
- Si existen lesiones anteriores.
Posteriormente pueden valorarse aspectos como:
- Movilidad.
- Fuerza.
- Musculatura aductora.
- Abdominales.
- Cadera.
- Diferentes movimientos relacionados con el deporte.
En determinados casos, el especialista puede solicitar pruebas de imagen para complementar la valoración y descartar otras lesiones.
Además, cuando hablamos de pubalgia es clave conocer el historial clínico y realizar una exploración física. Esto es crucial, ya que distintas causas pueden producir síntomas muy similares. También se recomienda valorar la cadera porque los problemas de esta articulación pueden coexistir con otras causas de dolor inguinal.
Tratamiento de la pubalgia deportiva
El tratamiento dependerá de qué estructuras estén implicadas, cuánto tiempo lleve el paciente con dolor y qué actividad quiera recuperar.
En muchos casos se empieza con un tratamiento conservador orientado a reducir los síntomas y recuperar progresivamente la capacidad física necesaria para volver al deporte. Este puede incluir reposo inicial y posteriormente fisioterapia orientada a recuperar fuerza y flexibilidad en la musculatura abdominal y de la cara interna del muslo.
La fisioterapia puede trabajar aspectos como:
- Movilidad de cadera y pelvis: recuperar movimientos que puedan estar limitados.
- Fortalecimiento de aductores: mejorar progresivamente su capacidad para soportar cargas.
- Trabajo abdominal y del tronco: mejorar la fuerza y el control durante movimientos deportivos.
- Ejercicio terapéutico: recuperar fuerza, estabilidad y tolerancia al esfuerzo.
- Reeducación de gestos deportivos: preparar progresivamente sprints, cambios de dirección, saltos o golpeos.
- Adaptación de cargas: aumentar gradualmente el volumen y la intensidad del entrenamiento.
Podemos decir que el tratamiento de una pubalgia debe avanzar según la respuesta del deportista. Cada paciente necesita su propio tiempo para recuperarse. Debemos observar la evolución y no centrarnos en el número de días transcurridos desde el inicio de los síntomas.
¿Se puede seguir entrenando con pubalgia?
Depende de la intensidad del dolor, de las estructuras afectadas y del tipo de entrenamiento. En algunos casos puede mantenerse parte de la actividad modificando temporalmente determinados ejercicios. En otros será necesario reducir considerablemente las cargas.
Entrenar continuamente con dolor y sin adaptar la actividad puede dificultar la recuperación. Debemos tener especial cuidado con los deportes donde se repiten constantemente los movimientos que provocan los síntomas.
La fisioterapia deportiva puede ayudar a determinar qué ejercicios pueden mantenerse y cuáles deben introducirse progresivamente durante la recuperación.
Fisioterapia y recuperación de la pubalgia deportiva en Fisiob
En Fisiob realizamos una valoración individual de cada deportista para identificar qué factores pueden estar relacionados con el dolor. Nuestro objetivo es establecer un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.
Dependiendo del caso, el tratamiento de la pubalgia deportiva puede combinar diferentes técnicas y estrategias:
- Fisioterapia deportiva: valoración del movimiento, adaptación de cargas y preparación de la vuelta progresiva al deporte.
- Técnicas de fisioterapia: utilizadas como complemento para tratar las estructuras implicadas y reducir las limitaciones.
- Ejercicio terapéutico: trabajo de fuerza, movilidad, estabilidad y control.
- Punción seca: puede utilizarse en determinados casos para trabajar puntos gatillo miofasciales y reducir la tensión muscular asociada al dolor.
- INDIBA: puede incorporarse como complemento del tratamiento según las características de la lesión.
- Reeducación del suelo pélvico: Puede resultar muy útil cuando existen alteraciones en el control o funcionamiento de la musculatura abdominopélvica relacionadas con los síntomas.
El objetivo no es únicamente reducir el dolor, sino recuperar la capacidad necesaria para volver a entrenar y competir con normalidad. Si tienes molestias compatibles con una pubalgia, ponte en contacto con nuestro equipo de fisioterapeutas para valorar tu caso y establecer el tratamiento más adecuado para ti.

