Kinesiología: qué es, para qué sirve y cómo puede ayudarte

El movimiento es fundamental para realizar nuestras actividades cotidianas, practicar deporte y mantener nuestra autonomía. Caminar, levantar pesos, correr y cualquier otra acción exige una coordinación entre diferentes partes del cuerpo. Sin embargo, una lesión, una sobrecarga o determinadas limitaciones pueden hacer que nuestra forma de movernos cambie.

La kinesiología permite analizar cómo funcionan músculos y articulaciones. En fisioterapia, se utiliza para orientar la valoración del paciente. Un campo de estudio que permite obtener más información sobre las molestias y limitaciones del paciente.

En este artículo hablamos de la kinesiología desde el estudio del movimiento y su aplicación dentro de la fisioterapia. El objetivo de esta disciplina es ayudar a los profesionales establecer un tratamiento adaptado a cada persona.

¿Qué es la kinesiología?

La kinesiología es la disciplina que estudia el movimiento del cuerpo humano. Esto facilita a los profesionales la comprensión del funcionamiento de músculos y articulaciones de cada paciente. Esta disciplina se basa en la evidencia científica y la anatomía para detectar alteraciones del movimiento o factores relacionados con las molestias.

Entre otros aspectos, la kinesiología puede analizar:

  • Movilidad articular: cómo se mueve cada articulación y si existe alguna limitación.
  • Fuerza muscular: cómo responden los músculos durante diferentes movimientos.
  • Postura: cómo se posiciona el cuerpo en reposo y durante la actividad.
  • Equilibrio y estabilidad: cómo controla el cuerpo determinadas posiciones y movimientos.
  • Coordinación: cómo trabajan conjuntamente músculos y articulaciones.
  • Patrones de movimiento: cómo realizamos acciones. Caminar, correr, agacharnos, levantar peso, etc.
  • Compensaciones: si otras zonas del cuerpo están realizando un esfuerzo adicional para suplir alguna limitación.

Analizar estos elementos permite entender mejor cómo se mueve cada persona y qué factores pueden estar dificultando un movimiento concreto.

¿Para qué sirve la kinesiología?

La kinesiología permite obtener información sobre el funcionamiento del sistema musculoesquelético. Una disciplina pensada para ayudar en la detección de factores relacionados con una molestia o una limitación física.

Por ejemplo, una persona puede sentir dolor en la rodilla al correr. Sin embargo, esto no significa que el problema se encuentre exclusivamente en esta articulación. Una limitación en el tobillo, una falta de fuerza o determinados movimientos de la cadera también pueden influir en la dolencia.

El análisis del movimiento puede ayudar a identificar:

  • Limitaciones articulares.
  • Pérdida de fuerza muscular.
  • Falta de estabilidad.
  • Problemas de coordinación.
  • Diferencias entre ambos lados del cuerpo.
  • Movimientos que generan sobrecarga.
  • Compensaciones después de una lesión.

Esta información ayuda al fisioterapeuta a decidir qué aspectos deben trabajarse durante el tratamiento.

Kinesiología en fisioterapia

El estudio del movimiento puede formar parte de una valoración fisioterapéutica para entender mejor qué está ocurriendo y establecer los objetivos del tratamiento. Dependiendo de cada caso, el fisioterapeuta puede combinar esta información con diferentes técnicas como:

  • Terapia manual.
  • Ejercicio terapéutico.
  • Trabajo de movilidad.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Ejercicios de estabilidad.
  • Reeducación del movimiento.
  • Trabajo postural.
  • Estiramientos.

El tratamiento dependerá siempre del problema, las características de cada persona y las actividades que quiera recuperar.

¿Cómo se realiza una valoración del movimiento?

Antes de empezar, el fisioterapeuta necesita conocer diferentes puntos clave: qué molestias presenta la persona, cuándo aparecen y qué actividades las provocan o empeoran.

A partir de aquí, la valoración puede incluir diferentes fases:

  1. Entrevista inicial: conocer los síntomas, antecedentes, actividad física y hábitos cotidianos.
  2. Observación: estudiar cómo se mueve la persona en diferentes posiciones.
  3. Pruebas de movilidad y fuerza: comprobar el funcionamiento de músculos y articulaciones relacionados con el problema.
  4. Movimientos funcionales: analizar gestos concretos como caminar, agacharse, levantar un brazo, mantener el equilibrio o realizar un movimiento deportivo.
  5. Plan de tratamiento: establecer qué aspectos deben trabajarse y qué ejercicios o técnicas pueden ser más adecuados.

No todas las valoraciones son iguales. Las pruebas se seleccionan según el motivo de consulta y las necesidades de cada paciente.

 

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Casos en que puede ser útil la kinesiología

Existen diferentes situaciones en las que es muy importante comprender profundamente al paciente. Estudiar cómo se mueve una persona, puede ayudar a comprender mejor el origen de sus molestias. Por esto, el análisis del movimiento puede aportar información relevante durante la valoración fisioterapéutica, ayudando a establecer un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.

Entre las más habituales encontramos:

  • Dolor cervical o lumbar.
  • Dolor de hombro.
  • Molestias en rodillas o tobillos.
  • Tendinopatías.
  • Esguinces.
  • Fascitis plantar.
  • Sobrecargas musculares.
  • Pérdida de movilidad después de una lesión.
  • Dificultades para realizar determinados movimientos.
  • Molestias relacionadas con la práctica deportiva.
  • Problemas que aparecen al realizar movimientos repetitivos.
  • Cambios en la forma de caminar, correr o moverse del paciente.

Kinesiología aplicada al deporte

En el deporte repetimos determinados movimientos una gran cantidad de veces. Correr, saltar, cambiar de dirección, pedalear o levantar peso requiere coordinación, movilidad y fuerza. Cuando alguna de estas capacidades está limitada, otras estructuras pueden tener que asumir más carga.

Dentro de la fisioterapia deportiva, analizar un gesto concreto puede ayudar a estudiar qué sucede cuando aparecen las molestias. A partir de esta valoración, se pueden trabajar aspectos como:

  • Mejorar la técnica durante determinados movimientos.
  • Aumentar la movilidad de las articulaciones que presentan limitaciones.
  • Fortalecer la musculatura implicada en la práctica deportiva.
  • Mejorar la estabilidad y el control de las articulaciones.
  • Trabajar posibles diferencias de fuerza entre ambas extremidades.
  • Adaptar progresivamente el cuerpo a diferentes cargas y esfuerzos.
  • Preparar la vuelta progresiva a la actividad deportiva.

Movimiento, postura y actividades del día a día

No todas las molestias están relacionadas con el deporte. Pasar muchas horas sentado, trabajar de pie, levantar cargas, conducir durante periodos prolongados o repetir continuamente un mismo gesto también puede generar sobrecargas.

En estos casos, puede ser útil estudiar qué movimientos o hábitos están relacionados con la aparición de las molestias. Esto ayudará a tratar correctamente la zona dolorida. A partir de esta valoración, se pueden trabajar aspectos como:

  • Mejorar la movilidad de las zonas que presentan limitaciones.
  • Fortalecer la musculatura implicada en las actividades habituales.
  • Trabajar la estabilidad y el control durante determinados movimientos.
  • Mejorar la forma de realizar tareas repetitivas.
  • Reducir compensaciones durante las actividades cotidianas.
  • Adaptar progresivamente el cuerpo a determinadas cargas o esfuerzos.
  • Incorporar ejercicios y pautas de movimiento para el día a día.

El objetivo no es buscar una única postura perfecta. La clave está en conseguir que el cuerpo tenga suficiente movilidad, fuerza y capacidad para adaptarse a las actividades que realizamos habitualmente.

Recuperar el movimiento después de una lesión

Después de una lesión no siempre recuperamos nuestra manera habitual de movernos. Es frecuente que durante un tiempo evitemos cargar peso sobre una pierna, dejemos de mover completamente una articulación o utilicemos otras partes del cuerpo para compensar la zona afectada.

Estas adaptaciones pueden ser útiles durante las primeras fases de recuperación. Posteriormente será necesario recuperar de forma progresiva el movimiento, la fuerza y la confianza. Para conseguirlo, durante el proceso de recuperación se pueden trabajar aspectos como:

  • Recuperar progresivamente la movilidad de la zona afectada.
  • Mejorar la fuerza de los músculos implicados.
  • Volver a cargar peso de forma segura.
  • Corregir compensaciones adquiridas después de la lesión.
  • Recuperar el equilibrio, la estabilidad y el control del movimiento.
  • Volver a realizar gestos cotidianos con normalidad.
  • Preparar progresivamente el cuerpo para retomar la actividad física o deportiva.

Es muy importante tener claro que la recuperación no consiste únicamente en conseguir que desaparezca el dolor. También se trata de volver a utilizar correctamente la zona afectada.

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Kinesiología y tratamiento personalizado en Fisiob

Si tienes dolor, has perdido movilidad o notas dificultades al realizar determinados movimientos, una valoración con fisioterapeutas especializados puede ayudar a determinar qué factores están influyendo.

En Fisiob realizamos una valoración individual de cada paciente, teniendo en cuenta sus síntomas, actividad habitual y objetivos. Dependiendo de cada caso, podemos combinar diferentes técnicas de fisioterapia y ejercicio terapéutico para trabajar sobre las limitaciones detectadas y ayudarte a recuperar progresivamente tu actividad.

Preguntas frecuentes sobre kinesiología

En Fisiob queremos ayudarte a comprender mejor cómo puede aplicarse la kinesiología dentro de la fisioterapia. Por eso, resolvemos algunas de las dudas más habituales sobre la valoración del movimiento y su aplicación en el tratamiento.

¿Kinesiología y kinesiotaping son lo mismo?

No. Aunque sus nombres pueden generar confusión, son conceptos diferentes.

La kinesiología estudia el movimiento del cuerpo humano. El kinesiotaping hace referencia a una técnica en la que se utilizan unas bandas elásticas adhesivas sobre la piel como complemento de determinados tratamientos.

¿Kinesiología y kinesiología aplicada significan lo mismo?

No necesariamente. La kinesiología se utiliza en el ámbito de las ciencias de la salud para referirse al estudio del movimiento humano. Por otro lado, la kinesiología aplicada es una técnica sin reconocimiento científico que utiliza determinados tests musculares para diagnosticar desequilibrios internos o emocionales.

Es muy importante no confundir la kinesiología aplicada con el análisis del movimiento utilizado en fisioterapia, y algunas de sus aplicaciones diagnósticas no cuentan con evidencia científica suficiente

¿Qué ropa es recomendable llevar a una valoración?

Es aconsejable acudir con ropa cómoda que permita realizar movimientos con facilidad. Dependiendo de la zona que deba valorarse, el fisioterapeuta puede necesitar observar cómo se mueve una articulación o diferentes partes del cuerpo, por lo que es preferible evitar prendas que limiten demasiado el movimiento.

¿Tengo que llevar radiografías, resonancias u otros informes médicos?

No siempre son necesarios. Aun así, si dispones de informes médicos o pruebas relacionadas con la lesión o las molestias, puede ser útil llevarlos a la visita. Así el fisioterapeuta los podrá tener en cuenta junto con la valoración realizada durante la sesión.

¿La kinesiología puede utilizarse en personas de cualquier edad?

El estudio del movimiento puede adaptarse a diferentes edades y capacidades físicas. Los movimientos y pruebas que se realizan durante el proceso de la kinesiología deben seleccionarse según la edad, el estado físico, las necesidades y los objetivos de cada persona.

¿Una valoración del movimiento puede provocar dolor?

Algunas pruebas pueden incluir movimientos relacionados con la molestia para observar cómo responde el cuerpo. Aun así, la valoración se adapta a la situación del paciente en todo momento.

Es importante explicar al fisioterapeuta qué movimientos provocan dolor, en qué momento aparece y con qué intensidad. Esta información también forma parte de la valoración y puede ayudar al fisioterapeuta a orientar el tratamiento.

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