PRONACIÓN Y SUPINACIÓN

Para muchos corredores y deportistas, los términos pronación y supinación pueden ser ya conocidos. Sin embargo, también puede ser que nunca hayas escuchado hablar de ellos. En este artículo, te explicaremos qué son y por qué es importante saber si uno es pronador o supinador.

La pronación y supinación del pie, de forma muy resumida, son los términos usados para definir nuestra pisada, ya que no todos tenemos la misma: unos pisan más con la parte interior del pie, otros con la exterior y otros tienen una pisada neutra.

Pronación y Supinación

¿Qué es la pronación del pie?

La pronación del pie es la inclinación natural del pie hacia dentro. Este movimiento se produce en la articulación subastragalina, justo debajo del tobillo.

La pronación no siempre tiene porqué ser mala y en la mayoría de las personas, es normal ya que se trata de una reacción natural del pie a los impactos. El problema aparece cuando el grado de pronación es excesivo ya que un exceso de pronación puede ocasionarnos problemas físicos y musculares.

Riesgos de una pronación excesiva

Cuando el pie se inclina demasiado hacia el interior, se genera una carga desproporcionada en ciertas áreas del cuerpo. 

Esto puede dar lugar a una serie de problemas de salud que van más allá de los pies. 

Algunos de los riesgos incluyen:

  • Dolor en las articulaciones: El exceso de pronación puede desalinear las articulaciones, lo que causa molestias en las rodillas, caderas, espalda baja y, en ocasiones, en los talones o el arco del pie.
  • Deformidades en los dedos de los pies: Los dedos pueden adaptarse a una postura incorrecta, lo que puede provocar debilidad muscular, acortamiento de tendones y dificultades para moverse con normalidad.
  • Pies planos: Con el tiempo, el colapso del arco del pie puede derivar en pies planos, causando sobrecarga muscular y problemas de estabilidad.
  • Lesiones en la piel: La sobrepronación también puede favorecer la formación de ampollas y callosidades, especialmente en las zonas de mayor presión del pie.

¿Qué es la supinación del pie?

La supinación del pie es el movimiento contrario a la pronación. Se produce por un exceso de rotación del pie hacia el exterior. No es tan habitual en corredores como la pronación, pero lo suelen padecer aquellos que corren con las piernas algo más separadas de lo recomendable.

Riesgos de una supinación excesiva

Por otro lado, cuando el pie rota demasiado hacia el exterior, no solo se afecta la forma de distribuir el peso, sino que también aumenta la tensión en ciertas estructuras musculares y articulares. 

Entre los riesgos más comunes podemos encontrarnos:

  • Tendinopatías en el tendón de Aquiles: La supinación exagerada sobrecarga el tendón que conecta el talón con los músculos de la pantorrilla, provocando inflamación, dolor y, en casos graves, microdesgarros. 
  • Dolor en la planta del pie (fascitis plantar): La falta de amortiguación adecuada puede desgastar la fascia plantar, generando dolor agudo y punzante que afecta el talón y el arco del pie. 
  • Esguinces y lesiones de tobillo: La tendencia a apoyar el peso en el borde externo del pie puede desestabilizar el tobillo, aumentando el riesgo de esguinces recurrentes. 
  • Molestias musculares: Las tensiones descompensadas pueden causar molestias en las pantorrillas y hasta en los músculos de la parte inferior de las piernas.
Pronación y supinación planta del pie

Pisada neutra

Hay corredores que no sufren ni pronación ni supinación. Son los conocidos como “neutros”. Su pie pisa de forma uniforme y el tobillo no se inclina hacia ninguno de los lados, acompañando el pie en el centro.

¿Cómo puedo saber si soy pronador o supinador?

Hay muchas formas de analizar si alguien es pronador o supinador. La más recomendable es con la ayuda de un profesional, concretamente de un podólogo.

Ellos dispondrán de las herramientas ideales para hacer un estudio biomecánico de la pisada, con lo que podrán identificar qué tipo de pisada. Por ejemplo, pueden ver un gráfico de calor del contacto de los pies con el suelo, con los puntos de mayor presión resaltados. Estos estudios son ideales para identificar patologías o problemas que requieran de tratamiento (plantillas, quiropodología, etc.).

Sin embargo, hay otras formas más básicas de saber si uno es pronador o supinador:

  1. Mientras corremos en una cinta, grabar en cámara lenta desde detrás para analizar cómo pisamos.
  2. Analizar las suelas de unas zapatillas usadas durante un tiempo para ver qué partes tienen mayor desgaste. Esta es la manera más fácil y rápida de tener una primera impresión sobre la pisada.

¿Cómo escoger las zapatillas idóneas siendo pronador o supinador?

Una vez tenemos el diagnóstico de nuestra pisada, podemos buscar las zapatillas adecuadas.

Para ello, hay que tener en cuenta varias cosas:

  • Lógicamente, priorizaremos unas zapatillas adecuadas para nuestra pisada.
  • Drop: el “drop” es la diferencia de altitud entre la parte trasera de la suela y la delantera.
  • Amortiguación.

Aunque haya muchos aspectos técnicos a tener en cuenta, al final tenemos que estar cómodos con nuestras zapatillas. 

Por lo tanto, aunque seamos pronadores o supinadores, deberemos escoger unas zapatillas que nos hagan sentir cómodos y seguros cuando corremos o hacemos deporte.

La pisada ideal

Forzar el cuerpo a cambiar posturas de forma brusca y rápida solo nos producirá lesiones y molestias, por lo que debemos dejarnos recomendar por los especialistas y seguir el tratamiento diseñado para nuestro caso.

Solo de esta forma podremos reducir las molestias y optimizar al máximo nuestros esfuerzos para sacar el máximo rendimiento en las competiciones.

En Fisio B, tratamos estos riesgos desde un enfoque integral a través de técnicas de fisioterapia.

Si estás buscando un centro especializado en fisioterapia deportiva en Barcelona, en Fisio B contamos con un equipo de especialistas que te ayudará a tratar problemas como la pronación y la supinación excesivas.

About the Author: Alexandra Sorobetea

Fisioterapeuta especializada en las disfunciones del sistema neuromusculoesquelético. Combina la terapia manual con el exercicio terapéutico controlado como la primera vía de abordaje para el tratamiento de lesiones pero también para la prevención, mejorando el dolor y la funcionalidad de cada persona. Formada en escuela de espalda, da clases de pilates terapéutico en suelo, pilates durante el embarazo e hipopresivos, en grupos reducidos o de manera individual.